El Parque Nacional del Stelvio comprende las más majestuosas cimas de los Alpes Orientales. Ïntegramente en territorio italiano, el cordal que lo vertebra constituía la antigua frontera entre el Reino de Italia y el Imperio Austrohúngaro, y hoy separa las regiones de Lombardía y Sudtirol-Alto Adige. El Ortler (3905 m) , en las inmediaciones del Passo dello Stelvio, es su cima más elevada y prestigiosa, pero la cadena de grandes montañas, dotada de imponentes aparatos glaciares (que esconden alambre de espino, proyectiles e incluso cadáveres de soldados de la Gran Guerra), continúa describiendo una amplia herradura, hasta el Passo Gavia. Su sector oriental y meridional alberga un recorrido clásico de alpinismo y esquí de montaña conocido como Las Trece Cimas (Le Tredici Cime). Comienza al noreste con el Cevedale / Zufallspitze (3757 m) y termina al suroeste con el Pizzo Tresero (3594 m), que domina la Valfurva dosmil metros más abajo. Es ésta una cima majestuosa y fácilmente accesible desde el Passo Gavia, y mi objetivo para una escapada rápida un sábado de principios de Julio de 2009.

Tres horas de viaje desde Milán hasta Ponte di Legno remontando toda la Val Camónica y subiendo al Passo Gavia, mítico puerto del Giro de Italia. Al poco de superar el puerto y pasar junto al Lago Bianco se alcanza el Refugio Berni, un gran edificio con habitaciones y restaurante, y amplio aparcamiento donde dejo mi coche. Desde aquí el camino a seguir, bien señalizado, no tiene pérdida. Una pista desciende hacia el cauce del cercano torrente Gavia.

La primavera ha sido abundosa en nevadas, y el deshielo está dejando unos torrentes desbordantes. La zona de Pian Bormino hacia la que me dirijo se encuentra semiinundada. El viejo refugio Gavia sirve de punto de referencia en estos primeros metros.

El sendero señalizado es el 25, que va buscando el Torrente Dosegú, que drena el glaciar homónimo, a los pies del Tresero y la Punta San Matteo.

Progreso llaneando hasta entrar en el valle Dosegú, donde al cabo de media hora se llega al Ponte della Amicizia, el Puente de la Amistad, que permite salvar el impetuoso curso de agua. Hemos dejado a la derecha (izquierda hidrográfica), la traza que conduce a la Punta San Matteo. A partir de aquí, abandonamos el sendero 25, que parte a la izquierda siguiendo el curso del río para encaminarse hacia la Punta Segnale, situada sobre la cresta W del Pizzo Tresero. El sendero 41 comienza a subir con decisión, remontando la ladera bajo la cresta SW.

El camino no tiene pérdida, señalado por abundantes hitos. Va remontando la ladera hacia la izquierda, en dirección NE.


El tiempo se va nublando según subo, y el fresquito se agradece con la dura pendiente que hay que superar. Una hora después de cruzar el torrente, un poco por encima de la cota 3000, la nieve hace su aparición, el camino supera una serie de colladitos y pequeñas cuencas, y empieza a regalar vistas impresionantes sobre el glaciar y las grandes cumbres cercanas. Casi doce años después, me pregunto si el glaciar presentará un aspecto igual de saludable…

Paso cerca de un pequeño lago congelado y bajo un pico secundario sobre la cresta que me domina a mi izquierda. Tengo que ganarla por su punto más vulnerable. Ya he entrado en el pequeño glaciar Pedranzini. Avisto en lo alto el vivac (refugio no guardado) Seveso, y continúo atravesando el glaciar hasta llegar a la base del canal detrítico, señalizado con hitos y palos, y equipado con algunas cuerdas fijas, que me permitirá alcanzar la cresta, ya muy cerca de la cima. Llego arriba y se me abre la panorámica en todas direcciones.


La Punta Pedranzini (3599 m), cima secundaria muy cercana al Tresero en el cordal que va hacia la Punta San Matteo, se muestra tentadora. Entre el tiempo inseguro y la fatiga acumulada, sin embargo, me ahorraría el esfuerzo de llegar hasta ella.

La Punta San Matteo (3678 m) surge poderosa a escasa distancia.

Mirando hacia abajo veo todo el desarrollo de la cresta SW, con el vivac Seveso muy cercano, el Glaciar Pedranzini a su izquierda y el gran Monte Sobretta, al otro lado de la carretera del Gavia, dominando el horizonte.

Desde aquí ya es todo muy simple. Se sube por el nevero hasta la cruz de la cima (F+, 1050 md+), en menos de cinco minutos. Son las doce y media, he invertido casi tres horas y media en la subida.


Cada vez hay más nubes, y se frustra mi esperanza de gozar de la vista de todo el arco de cimas desde el Gran Zebrù y el Cevedale hasta el San Matteo. Este último se encuentra semioculto por la Punta Pedranzini, pero puedo avistar entre la niebla la Punta Taviela y a su izquierda, separado por un profundo collado, el monte Vioz, cuya ascensión he descrito en otro post.

No permanezco arriba durante mucho tiempo, por el miedo a que se me eche encima un marrón gordo y porque nunca es conveniente aventurarse por un glaciar a hora demasiado tardía. Desciendo velozmente por el mismo camino, atravieso de nuevo el glaciar Pedranzini y gano la seguridad del terreno herboso en la proximidad del río. El tiempo se aguanta y parece que hoy no me mojaré.

Alcanzado el Ponte della Amicizia, ya sólo queda recorrer los dos kilómetros de plácido camino hasta el coche y sacar algunas fotos más.

Con el refugio Berni ya a la vista, restan los últimos metros. A las tres de la tarde estoy de vuelta. La excursión me ha llevado un total de seis horas y ha sido un buen entrenamiento para los desafíos de mayor envergadura que me esperan en pocas semanas… Un café calentito en el refugio, y de nuevo volante para el largo regreso a casa.





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