Mapa de situación.

En el extremo noreste de Chile, junto a la frontera con Bolivia, se encuentra el Parque Nacional del Lauca. En un altiplano a una altitud media de 4000-4500 m emergen volcanes gigantes, como el Parinacota, Pomerape o Guallatiri, que dominan ancestrales poblados aymaras y albergan ecosistemas sorprendentes, desde zonas áridas de canchales con rala vegetación herbácea, a humedales de altitud, salares, fuentes termales y glaciares. Aquí se encuentra también uno de los parajes más surrealistamente hermosos de los Andes, el Lago Chungará. Un refugio de avifauna en cuyas aguas se refleja la silueta nevada del volcán Parinacota … y junto al cual discurre una de las carreteras más transitadas de América del Sur, la ruta CH-11, que une La Paz, en Bolivia, con el puerto de Arica, en las orillas del Pacífico. No existe en el planeta ninguna otra carretera asfaltada que en sólo 200 km llegue desde el nivel del mar hasta más de 4700 m de altitud.

El Parinacota y el Lago Chungará.

Al oeste del gran Lago Chungará existe otra laguna más somera, la Cotacotani, salpicada de islas. Alpacas y ánades menudean en este ecosistema lagunar de altura. Los aymaras explican la existencia de este paraje tan singular por una historia de amor trágica, versionada cientos de veces en tantas culturas distintas. Dos jóvenes enamorados, pero pertenecientes a tribus enfrentadas, que son asesinados por los suyos, incapaces de aceptar el amor prohibido. La Pachamama castiga el crimen sepultando a ambos pueblos bajo las aguas, y formando los lagos Chungará y Cotacotani. Sobre la tumba de los enamorados, los Payachatas, nacieron dos hermosos volcanes, los gemelos Parinacota (6342 m) y Pomerape (6282 m). Hoy en día éstos ofrecen ascensiones duras y satisfactorias, sin oponer dificutades importantes más allá de la gran altitud y el terreno glaciar. Pocos años antes yo ya había alcanzado la cumbre del Parinacota por la vertiente boliviana. En esta ocasión la empresa sería menos ambiciosa.

Pato puna (Spatula puna)

A esta altitud, y a la sombra de estos seismiles de prestigio, una montaña de cinco mil metros parece muy poca cosa. Y por aquí hay muchas, se trata de cerros que superan en altitud a cualquier pico de los Alpes y cuya escalada, por modesto que pueda ser el desnivel, requiere rigurosamente una cuidadosa aclimatación. Pretender subir desde Arica y hacer cumbre el mismo día, o el siguiente, es una grave imprudencia. No era nuestro caso, llevábamos una semana circulando por el altiplano chileno, entre los 3500 y los 4500 m, y como colofón a nuestra aventura motorizada apetecía coronar una cumbre. El objetivo elegido fue el Cerro Guaneguane, una bien individualizada cima al norte de la ruta CH-11, dominando la Laguna Cotacotani, y con grandes vistas sobre los Payachatas.

El Guaneguane desde la CH11, con la ruta de ascenso indicada.

Se cree que el topónimo Guaneguane procede del término aymara wanu, que significa «estiércol»; la repetición indicaría abundancia. Se encontraron restos indígenas en su cumbre, que se han atribuido a ceremonias rituales relacionadas con los espíritus tutelares que según la tradición aymara, habitan en lo alto de las montañas. Hoy día, sin embargo, la sacralidad del cerro Guaneguane ha sido violentada por un par de prosaicas antenas de telecomunicaciones.

El punto de partida es la localidad de Parinacota, a la que se accede por un desvío a la izquierda desde la CH-11 (167 km desde Arica, carretera A-181), o, si se llega desde el cercano Lago Chungará, tomando la A-93. Son carreteras sin asfaltar (a finales de 2018), pero perfectamente transitables por un vehículo convencional. No obstante, se está trabajando intensamente en la mejora de la red viaria del Altiplano Chileno y es probable que la A-93 sea próximamente asfaltada. Parinacota es renombrada por su estupenda iglesia del s. XVII que representa el canon del estilo aymara. En su interior alberga interesantes pinturas murales.

Iglesia de Parinacota.

Para alcanzar el punto de partida de la ascensión hay que proseguir por la A-93, dirección a Visviri, que asciende remontando la laderas meridionales del cerro hasta alcanzar una meseta, a casi 4600 m de altura, justo donde parte hacia la izquierda la ruta A155. Aquí encontraremos una traza vehicular que sale hacia la derecha, enfilando un promontorio visible delante del Guaneguane. Si no se dispone de un vehículo 4×4 es imperativo dejarlo, bien en el mencionado cruce, o unos 400 m más allá siguiendo la huella, donde hay un espacio apto para aparcar. Nosotros proseguimos con el todoterreno 1,6 km más hasta lo alto de dicho promontorio, a 4700 m, por un camino estrecho, pendiente y muy pedregoso que frecuentemente exigía la reductora.

Mapa de la ascensión. Si no se dispone de todoterreno es conveniente comenzar a andar desde el cruce de carreteras arriba a la izquierda, siguiendo la traza vehicular.

Iniciamos el camino descendiendo hacia una hondonada donde acaba la «pista» que hemos seguido. Desde aquí parte el difuminado sendero que, tras un breve tramo casi llano, comienza a subir por terreno arenoso y con abundante piedra suelta. La escasa vegetación está principalmente representada por las matas herbosas de la «paja brava» (Festuca orthophylla). Se asciende por los contrafuertes septentrionales del cerro, dejando a nuestra derecha una pequeña cima satélite.

Primera parte de la ascensión, con vista de la cumbre. Se podría subir directamente por el filo de la arista SW, frente a nosotros, pero daremos la vuelta a la montaña.

Al cabo de aproximadamente 1 km se alcanza una zona más llana, laberíntica, con bloques y grandes cojines de yaretas (Azorella compacta). Lo que de lejos podría parecer una roca tapizada por musgos o líquenes es realmente una diminuta planta fanerógama, que crece formando estructuras redondeadas, muy abundante en los altiplanos volcánicos de Chile, Argentina, Perú y Bolivia. Está adaptada a condiciones severas: suelos muy pobres, escasa precipitación e intensa radiación solar.

Detalle de yareta.
Encaminándonos hacia el collado.

Superada esta zona, la ruta, que prosigue en dirección Este, gana pendiente. Hay que dirigirse a un bien marcado collado frente a nosotros, a la derecha de una modesta elevación. Llegados al portezuelo, a 4900 m, se abre ante nosotros la perspectiva de los Payachatas y la Laguna Cotacotani. Hemos tardado 1 h 15 min desde el coche. Tras un breve descanso, prosigo solo. A partir de este punto hay que torcer al sur por una empinada ladera, pedregosa e inestable, para ganar la cresta NE del Guaneguane. Subo a fuerte ritmo hasta las inmediaciones de una antecima a 5028 m, y prosigo en dirección SW para alcanzar rápidamente la segunda antecima a 5039 m.

Sobre la cresta, a 10 minutos de la cumbre.

Un tramo más empinado da acceso a la tercera antecima, a 5058 m, y desde aquí es preciso buscar las trazas de sendero un poco por la derecha de la cresta. Abunda la piedra suelta y es preciso pisar con cautela. Sin más contratiempos alcanzo finalmente los 5098 m del punto más alto, donde hay una pirca que protege del viento y una vista privilegiada del altiplano. He tardado 25 minutos desde el collado.

Vista desde la cumbre hacia la cresta, con la ruta que he seguido.
Detrás de la cresta sur, la laguna Cotacotani, y al fondo el Pomerape (izqda.) y el Parinacota.
La pirca en la cumbre, mirando hacia el NW.
Vista hacia el W, con indicación del desvío en la carretera hacia el punto de partida.
Vista hacia el N. Perú está ahí mismo.

El panorama es impresionante en su austeridad. Pocas decenas de kilómetros hacia el Oeste el anticiclón pacífico, la corriente de Humboldt y el efecto barrera de los Andes generan el lugar más seco de la Tierra. En Arica cae menos de 1 mm de lluvia al año. Aquí la altitud y la relativa cercanía a la cuenca amazónica mitigan la aridez, y alimentan las nieves perpetuas que coronan los Payachatas. Es en enero y febrero, durante el denominado «invierno altiplánico» (aunque corresponda al verano austral) cuando el mal tiempo azota esta región, pudiendo hacer intransitables las pistas más precarias y complicando el acceso a las cimas. Hoy, día 30 de Noviembre, no llueve ni hace frío. Emprendo un descenso sin mayor historia, y en hora y media estamos de vuelta en nuestro vehículo.

Datos técnicos Longitud: 6 km i/v (9,5 km desde la carretera). Desnivel: 470 m (600 m de la carretera). Tiempo (sin contar paradas): 2h 30min (4 h desde la carretera). Dificultad: nula. Período: Todo el año salvo enero-febrero. Junio-Agosto es seco pero muy frío.

Traza GPS aquí.

Perfil altimétrico de la excursión.

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