Con sus 6071 m el Guallatiri, o Wallatiri si utilizamos la grafía aymará normalizada, es probablemente el volcán activo más alto del mundo. Su incesante fumarola así lo delata, si bien su última erupción en sentido estricto se remonta a 1960. Su nombre significa «abundancia de ganso andino», haciendo referencia a la rica avifauna de las lagunas y bofedales vecinos. Ubicado enteramente en territorio chileno, es uno de los cinco seismiles de este sector de la cordillera Occidental, junto con su vecino Acotango, los gemelos Parinacota y Pomerape y el «rey» Sajama, techo de Bolivia con sus 6542 m. Fuera de esta zona, hay que recorrer cientos de kilómetros hacia el norte hasta Arequipa (Chachani), o hacia el sur hasta Ollagüe, (Aucanquilcha) para encontrar otros seismiles en esta subcordillera de los Andes.
Se trata de una montaña muy hermosa y de acceso bastante simple. Una pista permite superar la cota de 5000 m en vehículo, pudiendo así establecer campos base sin necesidad de aproximación y debiendo salvar apenas 1000 m de desnivel el día de cima, con pocas complicaciones técnicas.
He dicho campos base en plural porque hay dos, correpondientes a cada una de las rutas normales, la NW y la NE. En el primer caso el CB, a 5200 m, es exclusivo para el Guallatiri, a 5200 m. El segundo, a unos 5050 m, es también base de la ruta normal chilena al Acotango. Las dos rutas oponen una exigencia similar, requiriendo tan solo el uso de crampones en la zona alta, cubierta de nieves perpetuas.
Y como se verá, planificamos una y acabamos en la otra.
2 de Diciembre. Preparativos y decisiones difíciles.
En toda expedición de altura es necesario mantener un buen equilibrio entre dos variables que a menudo van en direcciones opuestas. la aclimatación y la forma física. Por una parte, la adaptación a la altura implica ir durmiendo en altitudes progresivamente mayores mientras por el día se realizan ascensiones a cimas cada vez más elevadas; este esquema es el canónico en el Himalaya, por ejemplo. Pero al mismo tiempo las caminatas extenuantes, las noches de maldormir y la alimentación espartana van desgastando el organismo; a veces no hay elección, pero en ciertos lugares sí que hay opción de modular ambas variables a voluntad. Y este era nuestro caso.

Y nuestra elección había sido sacrificar un poco de aclimatación a cambio de comodidad y cuidado del cuerpo. Hacer de Putre nuestra base permanente simplificaba la logística y nos permitía descansar y alimentarnos de forma óptima. Podríamos haber pernoctado en la guardería CONAF, a 4500 m, tras subir al Choquelimpie, y desde ahí hacer otra noche en el CB del Guallatiri previamente a su ascensión. En este caso habríamos necesitado impedimenta de campamento: tiendas, sacos gruesos, aislantes, hornillos… Este era material que no nos entraba en los 23 Kg de equipaje del avión, y que habíamos decidido alquilar aquí. Lo haríamos para el Ojos del Salado, pero nos lo ahorraríamos para la primera parte de la expedición.
Y si bien el Guallatiri se sube cómodamente en una sola jornada, sin necesidad de aproximación, hay que echar a andar muy temprano. Al no poder hacer campamento, teníamos dos alternativas. Una, subir al CB con las camionetas antes del atardecer, y dormitar algo, bien abrigados, en su interior. O bien dormir cómodamente en nuestro hotel, levantarnos muy pronto y conducir a oscuras por una pista que no conocíamos, en un territorio frecuentado por traficantes de personas y cosas peores…
Y la decisión, por votación popular, fue la segunda alternativa.

Así que el día antes nos reserva sólo dos tareas. Primero, avisar a los militares del Regimento Huamachuco (calle Teniente Campo), como nos había indicado el carabinero el día anterior. Ya que vamos a circular en plena noche por pistas solitarias cerca de la frontera, es fundamental dar parte de nuestros nombres, pasaportes, y las matrículas de nuestros vehículos. Lejos de ser un trámite trivial, se lo toman muy en serio. Lo cual da confianza, la verdad.
Segunda tarea, dos compañeros han decidido traer en el equipaje los sacos de dormir en vez del piolet y los crampones. Y como en el Guallatiri sigue habiendo nieve, tienen que alquilar este material. En el edificio de la oficina de turismo, junto a la iglesia y la plaza (calle Latorre), hay una agencia de guías donde es posible hacerlo. Y es aquí donde nos comunican que la pista de la antigua azufrera que conduce al CB de la vía NW está cortada por desprendimientos y nos recomiendan tomar el ramal que nos lleve al CB de la vía NE, con un acceso mucho más fácil.
Pues menos mal, como para andar haciendo maniobras en plena noche, en medio de un cuestón de la leche, sobre una traza precaria… De aquí aprendemos una lección fundamental. Siempre, siempre, preguntar a los locales, no fiarse ciegamente de las trazas de Wikiloc. Aunque la mayor parte del recorrido es común para ambos CB, hay cinco kilómetros largos de pista que no tenemos «archivados», así que de vuelta al hotel buscamos y descargamos en Wikiloc las trazas de la subida al volcán y del acceso vehicular al punto de partida. Todo controlado, ¿o no?.
Decíamos aquello de no fiarse ciegamente de las trazas de Wikiloc…
Y así el día transcurre con calma, almorzamos y cenamos en nuestro comedor favorito, y disfrutamos del pueblo, comprando recuerdos, en vísperas del primer gran desafío de la expedición.
3 de Diciembre. Aventura sobre ruedas.

Nos echamos a dormir cuando todavía hay algo de luz, y a las dos toca levantarse, desayunar, y a las 2.45 ya estamos en marcha. Subimos a buscar la CH11, donde pese a lo intempestivo de la hora circulan algunos camiones directos a Bolivia, y en 1 hora justa damos vista a la larguísima fila de camiones detenidos en la aduana de Chungará. Los superamos para ir a encontrar la barrera bajada. paramos y vamos a buscar si hay algún policía despierto. Hay una luz en la caserna, llamamos a la puerta pero no hay respuesta. Así que no hay otra que volver y franquearnos el paso alzando la barrera nosotros mismos. Apenas 200 m más allá encntramos el cruce con la A-95, carretera sin asfaltar que nos lleva primero hacia el S y luego hacia el SW. La noche es muy negra aquí arriba. Delante de nosotros, a cierta distancia, unas luces rojas, otro vehículo. ¿Qué hacen a estas horas? ¿Serán los militares? El cansancio y la oscuridad hacen volar la fantasía y los miedos… ¿irracionales?
Al cabo de poco más de 11 km llegamos al desvío a Chiriguaya. Nos detenemos y controlamos con el GPS que efectivamente esta es nuestra «carretera». Va a ser que sí, y en efecto al cabo de pocos metros nos entra por la derecha otro ramal que conecta con la A-95 un poco más adelante. Pronto pasamos cerca de algunas casas, esto debe de ser el «pueblo» de Chiriguaya, y en un cruce me voy hacia la derecha, por lo que parece la pista principal, pero me estoy saliendo de la traza GPS, así que vuelta atrás a retomar el buen camino. No hemos perdido ni cinco minutos.
Sigue un tramo de fuerte subida donde el coche agarra bien y tras casi 10 km desde el cruce donde nos liamos alcanzamos el altiplano arenoso con la bifurcación para los dos CBs, que identificamos sin problemas. Así, seguimos por la izquierda por terreno abierto, en muy ligera subida, que nos permite incluso correr. Al cabo de unos cinco kilómetros ya hemos superado holgadamente los 5000 m, llaneamos y se adivina una planicie a nuestra derecha. Son casi las cinco de la mañana, buena hora. El CB tiene que estar por aquí. Nos han dicho que tenemos que tomar como referencia unas coladas de roca blanca. Las luces del coche iluminan lo que parece un área más clara frente a nosotros. Me paro. Tiene que ser aquí. Mi copiloto David va controlando la ruta con el teléfono.
«La traza del Wikiloc sigue aún un poco más…»
«¿Ah sí?
«Sí, sí, mira el teléfono…»
Dudo. Yo diría que estamos, pero según el GPS aún nos falta algo. Y tomo la fatídica decisión.
«Seguimos un poco más adelante, que si no igual tenemos que andar unos cientos de metros a lo tonto»

Y la pista que empieza a irse hacia la izquierda, y a bajar. Doble curva cerrada, sigue bajando, ahora es cada vez más estrecha, y a la derecha ha aparecido un talud pedregoso que se va haciendo cada vez más vertical. A la izquierda se adivina una vaguada profunda. En un cierto punto me detengo, Albert se ha bajado del otro coche y asoma por la ventanilla.
«¿Pero a dónde vais?»
No hace falta que David me confirme nada porque ya sé lo que ha pasado.
«Va a ser que los del Wikiloc se pasaron de largo y se dieron la vuelta».
Vale, pues era lo que yo pensaba. El CB estaba donde yo me había detenido y nos hemos metido a seguir por la pista, que claramente se va degradando y va a morir Dios sabe dónde. Hay que darse la vuelta. O vamos marcha atrás hasta la doble curva, donde la pista se ensancha un poco y facilita la maniobra, o la hacemos aquí mismo. Xavi se lanza con su Peugeot Landtrek versión antigua, marcha atrás a toda caña, volantazo a derechas subiéndose por el pedregal, y volver a la pista girando hacia la izquierda. Voy yo con mi Landtrek versión nueva, pero no consigo que me suba la pendiente. Tras dos intentos le pido a Xavi, nuestro conductor más experto, que pruebe él. Y efectivamente, consigue girarlo 90º, pero no es capaz de hacerlo subir. Se nos ha quedado atravesado en la pista, con las ruedas delanteras sobre el borde exterior de la pista, sobre un saltito bastante vertical.

Y descubrimos que no tenemos tracción. La rueda delantera derecha, en particular, gira en vacío hundiéndose en la arena. Por más que nos esforzamos, logramos sólo empeorar la situación, con ambas ruedas traseras también enterrándose. Necesitamos engranar la reductora y sobre todo el bloqueo de diferencial. El Landtrek antiguo tiene los botones de toda la vida, pero en nuestro modelo, que engrana el 4×4 automáticamente, no sabemos cómo hacerlo. Mucho después leería en algún sitio que para ambas funciones hay que empujar a fondo el embrague con el coche detenido.

En breve, intentamos de todo. Poner piedras delante del coche para que las ruedas traccionen, quitarles presión, levantar el coche con el gato, incluso desplazarlo a pulso. No sé de dónde sacamos toda esta energía, a 5000 m de altitud, mientras las horas pasan y las primeras luces de alba nos descubren un paisaje alucinantemente bello.

Pasamos ya de las nueve de la mañana y quemamos el último cartucho antes de resignarnos a volver a la civilización en busca de ayuda. Intentaremos girar el coche remolcándolo. El problema es que no tenemos el material apropiado, ¡qué bien nos vendría aquí un buen cordino de escalada! Solo disponemos de una cadena metálica ridículamente corta. Se me ocurre una idea loca, recuerdo que mi mochila viene con un par de cintas largas para legar equipajes que guardo en el bolsillo superior. Uniendo una de estas cintas con la cadena nos da el largo para unir los dos vehículos a la distancia adecuada. No podemos creerlo cuando Xavi da gas a tope marcha atrás y el coche atorado se desplaza. Un segundo empellón y conseguimos que el morro se gire unos 30º. Ahora ya podemos arrancarlo, girar todo el volante y acelerar, con la ayuda de Xavi tirando lateralmente. Y finalmente, entre gritos de júbilo y tras cinco horas de esfuerzo conseguimos rescatar el coche. Y no solo eso, sino que no parece haber sufrido daños.

Ya sólo queda que Xavi gire de nuevo su coche, y regresamos por la pista hasta el punto donde había creído identificar el campo base. Y efectivamente, lo era.
Datos de aproximación al CB.
Coordenadas cruce CH11-A95: S18º 16,942′ W69º 08,138′ / 4551 m
Coordenadas desvío izquierdas a Churiguaya en la A-95: S18º 20,666′ W69º 19,956′ / 4445 m / 11,5 km desde cruce CH11-A95
Coordenadas cruce después de Chiriguaya, mantener izquierda: S18º 21,623′ W69º 10,625′ / 4456 m / 13,59 km desde cruce CH11-A95
Coordenadas cruce en llanura arenosa, seguir izquierda hacia CB Guallatiri NE, derecha hacia CB Guallatiri NW: S18º 23,405′ W69º 07,366′ /4909 m/ 22,79 km desde cruce CH11-A95
Coordenadas campo base Guallatiri NE: S18º 23,500′ W69º 05,193′ / 5044 m / 28,4 km desde cruce CH11-A95
Traza GPS: https://www.wikiloc.com/offroading-trails/aduana-chungara-cb-guallatiri-acotango-cab-191450619
Explorando el Guallatiri.

Las diez de la mañana no es una hora apropiada para empezar a subir un seismil. Pero no tenemos elección, porque mañana hay que viajar a Calama para devolver los vehículos. Dando por perdida la cumbre, decidimos que vamos para arriba y llegaremos hasta donde se pueda. Hay que aclimatar, y en todo caso será mejor que nada.

El CB es un lugar estupendo, amplio, de escasa pendiente, con terreno de arenas gruesas salpicado de rocas de mayores dimensiones. Es fácil plantar una tienda aquí, además hay varias pircas que permiten resguardarse del viento. Hay señal telefónica de Entel, pero nada de agua.

Estamos solos en la montaña, una vez más. No hay rastro de tiendas o vivacs. Cargamos las mochilas e iniciamos la marcha a las 10.15 por terreno llano, muy fácil, en dirección Sur, apuntando hacia el gran canalón bien visible a la izquierda del pico. Distinguimos nítidamente el sendero que lo remonta, serpenteando por su orilla izquierda (derecha según subimos).

Al cabo de una media hora empezamos a subir por el senderillo. El esfuerzo realizado para el rescate de coche unido a la considerable altitud se hace notar. El canalón es un caos de rocas, pero la tenue traza que seguimos nos permite evitarlo y subir con cierta comodidad.

Al cabo de una hora estamos a unos 5230 m, hemos hecho casi 200 m de desnivel. Marie y Laia se quedan un poquito atrás. Empiezo a pensar que quizás tengamos una remotísima posibilidad de llegar arriba.

Casi sin querer me despego un poco de mis compañeros, haciendo eslalon entre algunos grandes bloques. El camino se mantiene siempre por el lado derecho de la vaguada. Las vistas sobre el Parinacota y el Pomerape son sobrecogedoras.

Según ganamos altura el camino se desdibuja algo y atraviesa zonas de acarreos. Se cumplen dos horas, pasadas las doce, y hemos alcanzado ya los 5420 m. Es inevitable pensar que sin el incidente del coche seguramente ya habríamos llegado a cumbre, e incluso estaríamos ya bajando.

Según subimos vamos dando vista a las primeras nieves por encima de nosotros. Se está nublando, y esto, unido a que Marie ya empieza a pasarlo realmente mal, hace que se esfume cualquier esperanza de hacer cima. Es la una y media cuando hacemos un alto para reagruparnos. Estamos a 5500 m. La mitad del desnivel…

Por encima de nosotros hay una rampa, y a su izquierda se adivina el acceso al domo nevado, que ya está tapado por la niebla. Tomamos la decisión de volvernos, pero no sin antes comer algo y hacer la gracieta de llegar a la cota 5600 m. Dejamos las mochilas, y Xavi y David hasta se permiten un sprint.

Convencemos a Marie para que ella también tenga la satisfacción de alcanzar esos 5600 m. Está sufriendo mucho, ha comido poco, le da vueltas la cabeza y cada paso supone un esfuerzo gigantesco… Esto indica un serio problema de aclimatación, y desde aquí los 6893 m del Ojos del Salado se ven muy, muy lejanos. Pero aquí y ahora, ha llegado más alto que nunca antes en su vida, e intentamos que lo disfrute cuanto pueda.

A las 14.15, cuatro horas después de salir, iniciamos el descenso. David y yo nos quedamos con Marie mientras los otros se lanzan cuesta abajo. Es impresionante, estamos de vuelta en la llanura del CB en sólo una hora. Al final son sólo 3 km… Xavi ha tenido tiempo de llegar al coche y venir a recogernos, ahorrándonos los últimos trescientos metros. Afortunadamente Marie, aunque cansada, ya ha recuperado el buen humor y se encuentra mucho mejor. No hay nada como descender cuando a uno le golpea el mal de altura.

Ahora sí que podemos respirar, relajarnos, comer… Los coches arrancan sin problemas y mientras rodeamos toda la cara Norte del Guallatiri la tormenta azota su cima. Definitivamente fue una buena idea darse la vuelta. El descenso por la pista nos parece sencillísimo a la luz del día. Sin olvidar dar parte de nuestro regreso a los Carabineros de Chucuyo, regresamos a Putre. Hay que preparar el equipaje para el largo viaje que nos espera.

Datos técnicos:
No especificaré datos técnicos al no haber llegado a la cumbre. Para la ascensión son imprescindibles piolet, crampones, casco y una mascarilla o pañuelos para protegerse de las emanaciones sulfurosas del cráter. Y por supuesto, unas buenas botas y ropa de abrigo. A finales de noviembre o principios de diciembre las temperaturas en la cumbre suelen ser relativamente benignas, no bajando de -5ºC, pero en junio-julio pueden ser bastante más frías, aunque el tiempo es mucho más estable.
Es recomendable hacer noche en el CB antes de atacar la cumbre, lo que permite circular por la pista de día. En diciembre de 2023 estaba en relativo buen estado. Un coche alto es esencial, ya que hay zonas con piedras y rodadas profundas, y el 4×4 muy recomendable, sin necesidad de reductora. Llevar toda el agua necesaria desde Putre. Para el campamento, llevar tiendas robustas y anclarlas bien, ya que puede soplar el viento. Saco de -5ºC mínimo, sobre todo si vamos en pleno invierno.
Traza GPS: https://www.wikiloc.com/mountaineering-trails/guallatiri-via-ne-cab-ascension-incompleta-191645118




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