Termino la miniserie de paseos por Gran Canaria con una excursión que ya es algo más que un paseo, y que entraría más bien en la categoría de senderismo. Sin ser partidario de la utilización de términos con un significado más o menos arbitrario, esto nos debe valer para considerar un mínimo equipamiento así como una reserva de agua y algún alimento energético. 10 km y más de 500 metros de desnivel positivo acumulado ya suponen una cierta exigencia física.

Retomamos la carretera de Tamadaba, GC-216, pero aparcando el coche en el pequeño aparcamiento del Mirador del Sargento, a kilómetro y medio del cruce con la GC-210. Aquí hay un panel informativo y un poste indicador. A 1167 m, sólo 200 m verticales nos separan de la cima del Pico Altavista, pero nos espera un recorrido más complejo, con numerosos subebajas, que aumentarán considerablemente el denivel acumulado.

El camino, que empieza empedrado, arranca con fuerte pendiente y va a buscar el cercano pinar. Al poco abandonamos el sendero GR-131/S-90, que sigue hacia la derecha mientras nosotros seguimos subiendo vigorosamente. Al cabo de 800 m de la salida, y rozando ya los 1300 de altitud, alcanzamos un área más plana según pasamos por las inmediaciones de una anónima cumbre a nuestra derecha. Es el paraje denominado Cruz de María.


Durante los siguientes 1,2 km el sendero discurre en suave descenso, sólo interrumpido por un breve repecho, y se encuentra flanqueado por una vegetación alta y llamativamente tupida. En cuanto a las vistas, se van despejando hacia el Océano, a la derecha, y al interior de la isla. El ambiente tiene algo de salvaje, menos domesticado que en nuestros anteriores paseos. Tampoco encontramos a nadie, ni lo encontraremos después. Gran contrasto con las multitudes que habíamos encontrado el día anterior en el acceso al famoso Roque Nublo.

Sigue un largo tramo de kilómetro y medio en suave ascenso, prácticamente llaneo al principio y algo más marcado después. Encontraremos un bonito mirador, y frente a nosotros una colina que deberemos bordear por la izquierda. Se trata del Risco Alto (1304 m). El sendero no tiene pérdida, si bien a tramos se desdibuja algo.


El flanqueo de esta colina coincide con uno de esos sectores más «complejos» del camino, y exige cierta atención para apoyar los pies correctamente. Alcanzado un alto ya distinguimos frente a nosotros nuestro objetivo. Toca descender con cuidado hacia el collado que nos separa de él.

Es así que rápidamente nos plantamos en el Collado de las Lajas, cuyo nombre imagino que hace honor a las placas lisas de piedra que lo decoran. Constituye además un excelente mirador.

A 1224 m de altitud, apenas 150 m de desnivel nos separan ya del punto más alto. No queda más que seguir la ruta, que escala decidida a través del ralo pinar. El tiempo sigue nuboso pero tiende a mejorar.

Subo «dándole duro». La pendiente es fuerte y el sendero va trazando zigzags para salvarla. Unos 700 m después de salir del collado un gran hito marca el punto donde parte un sendero secundario que escala para ir a buscar la cresta somital; yo lo ignoro y prosigo por el principal, que en este punto se suaviza notablemente.

Ahora la ruta flanquea unas paredes rocosas sobre las cuales discurre la cresta mencionada. Al fondo, entre los árboles, empiezo a intuir el vértice geodésico de la cumbre principal.


Rápidamente me coloco a los pies de la última pendiente, donde la traza casi se pierde, aunque poca falta hace… Y así, en menos de veinte minutos desde el collado, estoy en el punto más alto del macizo de Altavista, a 1376 m, aunque el altímetro marca 1382. Hay vértice geodésico e hito geográfico. Desde el punto de partida, cinco kilómetros justos.

La panorámica es amplia, como cabía esperar. Los alisios se condensan en los riscos y forman nubes. Desde aquí se distinguen los famosos acantilados de Güigüi sobre el Océano, y las montañas del centro de la isla.

No me demoro mucho aquí arriba y vuelvo sobre mis pasos. Desciendo hasta encontrat un cruce donde opto por el camino de la derecha en vez de continuar por el de la ida. Vuelvo a subir para ir a buscar la cresta.

Inmediatamente alcanzo una nueva cima, con mojón geográfico, desde la que se goza de una amplia vista hacia el interior de la isla. A mis pies, al fondo del valle, la presa de la Candelaria. Distingo claramente el pueblo de Artenara, y frente a él, inconfundible al otro lado del Barranco de Tejeda, el Roque Bentayga. En el horizonte, Nublo, y detrás el Pico de las Nieves, techo de la isla, con la característica cúpula del radar militar.



Desde aquí el sendero sigue cresteando durante pocos cientos de metros antes de bajar para juntarse con la ruta de subida.

De vuelta el cielo vuelve a encapotarse. El norte de la isla se encuentra cubierto de nubes. No digo que me dasagrade un poco de fresco, sabido es que aquí, tan cerca del Trópico de Cáncer, el sol se hace notar.

El regreso por el mismo camino queda envuelto en el silencio; el tiempo gris inspira una sensación de recogimiento que invita a observar la naturaleza que nos rodea, la vegetación, las montañas y el mar. Y disfrutar de una soledad única en esta isla que cada año atrae a millones de turistas.


Datos técnicos.
Longitud: 9,9 km.
Desnivel: 565 md+
Dificultad: Senderismo fácil.
Equipo: Ropa cómoda, agua, algo de comida y protección solar. En invierno alguna prenda de abrigo ligera.
Traza GPS: https://www.wikiloc.com/hiking-trails/pico-de-altavista-1376-m-212192772


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