Domingo, 15 de Julio de 2007. Hace poco más de dos años que vivo en Italia, y me decido a explorar uno de los rincones más arduos de la montaña lombarda. Estamos en la Bergamasca, región tristemente célebre en las últimas semanas por la tremenda mortandad que está produciendo el Covid-19. En esta región encontramos ciudades industriosas y una altísima densidad de población en la llanura del sur, y los Alpes, o Pre-Alpes para ser más precisos, que se elevan de forma gradual hacia el norte. Aquí emergen cimas calcáreas bien individualizadas sobre un paisaje forestal, agrícola y ganadero. Las «pequeñas Dolomitas» de la Presolana, el severo Pizzo Arero o el Monte Alben jalonan este primer impulso de los Alpes hacia el cielo. Crestas y laderas salpicadas de pequeños pueblos y surcadas por valles profundos, Val Imagna, Val Brembana, Val Seriana… Estos hermosos paisajes de viejos burgos y labores antiguas merecen un capítulo aparte, y quedan para otra ocasión.

Esta vez me enfocaré en la cresta principal de los Alpes Oróbicos, que elevándose de modo gradual como acabo de describir desde el sur, traza una perfecta línea este-oeste desde la extremidad norte de Lago de Como, sobre la que domina el imponente vigía del Monte Legnone, hasta la val Camónica y el río Oglio. Hacia el norte la cadena se precipita hacia la baja Valtellina y el río Adda, afluente del mencionado Lago de Como. No hay alturas excepcionales, sólo tres picos superan los 3000 m: el Pizzo Redorta (3037 m), la Punta de Scais (3039 m) y el Pizzo de Coca (3051 m), el punto culminante. Sin embargo se trata de un macizo sorprendente, agreste y solitario, que exige un importante esfuerzo para conquistar sus cimas, debido no sólo a lo abrupto (frecuentemente requiriendo ciertas dotes de escalada) del terreno sino al enorme desnivel que se debe salvar, ya que las carreteras mueren muy abajo en los valles. Desde la Valtellina, a 250 m de altitud, la muralla oróbica se eleva majestuosamente, dando una impresión de verticalidad superior a de la cadena axial, que se eleva al norte y culmina mucho más alto, en los 4000 m del Piz Bernina.

Las vías normales del Redorta y Scais parten desde la Valtellina. Sin embargo para conquistar el Coca es mejor entrar por el sur, a través del larguísimo valle del Serio. En este tórrido domingo de verano el tráfico de la gente que tiene segunda residencia en este precioso valle es intenso. Además, es día de atracción especial. En las cercanías de Valbondione, fin del valle y punto de partida de la excursión, se encuentra la cascada más alta de Italia, la del Serio, con 320 m de caída vertical. Lo gracioso es que el lago que alimenta esta cascada ha sido represado, con lo que normalmente la caída de agua no resulta muy vistosa. Sin embargo, de mayo a octubre, y un domingo por mes, abren la presa durante 15 minutos y los turistas pueden gozar del espectáculo. Me temo que en esta ocasión me lo perdí…

El recorrido de mi excursión. Partiendo del aparcamiento de Valbondione, por la vía normal del Refugio Merelli (3) y Lago de Coca (4). Desde la Bochetta del Camoscio (6) se puede regresar por buen sendero (líneas azules) pasando por el Lago Barbellino, el refugio Curó y la Cascada del Serio.

En resumen, llego a Valbondione más tarde de las diez de la mañana y todo está lleno de coches. Me meto en el meollo y milagrosamente encuentro un hueco para aparcar, justo frente al arranque del sendero 301, perfectamente señalizado. El sendero turístico que lleva a la cascada está ahí mismo, pero no hay tiempo que perder. Me esperan 2100 m de desnivel. Por tanto, comienzo fuerte y no tardo en escapar del gentío. Ni que se celebrara un concierto de Vasco Rossi aquí…

Estamos en Julio y se nota. No sólo hace calor, sino que hay MUCHISIMA humedad, así que en diez minutos parece que acabara de salir de la ducha. El camino transcurre por el interior de un robledal, hay bichitos voladores por todas partes, uuum…, el estrés no es bueno en el monte, pero ya venía caliente a cuenta del atasco, y quiero ganar altura rápidamente en busca del fresco y del viento. Y efectivamente, según el bosque se hace más rado, refresca y me encuentro con esto…

Y es que empiezo a deleitarme, a pararme cada poco. Hay un tramo en que el río invade el camino, la roca está mojada y hay cadenas instaladas para facilitar el paso. Valbondione queda muy abajo ya…

Hacia el este divisamos un pico bien perfilado; probablemente sea el Gleno, de casi 2900 m.

Sigo subiendo y el camino discurre cercano al torrente caudaloso, llegando hasta el refugio Merelli. Aquí hay mucha gente bañándose y tomando el sol. Prefiero no tomar fotos tan de cerca.

Y un poco después llego lago de Coca, a 2108 m. Está ubicado en una cuenca preciosa, al pie de las vertiginosas paredes del Redorta y el Scais. Calcáreo a tope. A esta hora el lago tenía un color alucinante. Bastante gente en sus orillas…

Era casi la una y tuve que vencer la fortísima tentación de quedarme allí, relajándome, y darme un chapuzón. En fin, no había traído bañador. Hay que tirar para arriba y esto es lo que me espera.

El camino trepa por la derecha, se empina muchísimo y acaba penetrando en una zona de morrenas. Pedrolos por todas partes. ¿Veis el picacho ese en la parte derecha, y esa hendidura a su izquierda? Es la Bocchetta del Camoscio, a 2719 m. Hasta ahí tengo que llegar. El pico Coca se encuentra oculto a su izquierda.

A partir de aquí y hasta la foto de cumbre, las fotos que os enseño son del descenso. Subiendo ya iba bastante fatigado, y sólo pensaba hacer cumbre cuanto antes… Pues eso, después de andar piano, piano, por el pedregal, alcanzo el collado. Hasta aquí llega un camino que sube desde el refugio Curó, es la otra vía normal al Coca. Aquí tenéis una vista desde este punto hacia el cordal que hemos bordeado. Al fondo, el Redorta.

Tomo aire y ataco el tramo final, donde hay que hacer alguna que otra trepada y hay tramos expuestos. Todo bien señalizado con hitos y balizas de pintura. Se empieza con una chimenea a la que le calculo un grado II-. No obstante la exposición es mínima y no entra canguelo, basta con pisar con atención. Más arriba encontramos una señal que nos indica dos opciones de sendero: «facile» o «difficile». Naturalmente, en estos casos la inconsciencia se impone… Si no fuera por la canícula y el cansancio, hay tramos de escalada fácil muy divertidos. El terreno es mayormente esquistoso, o sea, bastante friable y que requiere atención. Hay que atravesar crestitas como ésta:

Acaba por hacerse largo. Son sólo 350 m de desnivel desde el collado, pero hay tramos llanos y la escalada siempre lleva tiempo. Desde aquí ya se ve la cumbre, aún hay que escalar un poco, y al final continuar por un incómodo senderillo deslizante, de tierra y gravilla.

Y a las tres de la tarde alcanzo la tan ansiada cruz de la cima.

El punto más alto está unos metros más allá. Más lejos, separada por un hondo tajo, la antecima.

La pena es que el cielo está brumoso, por el calor y la humedad. Eso del fondo, con la nieve, es el macizo del Bernina, el 4000 más oriental de los Alpes.

Hacia Oriente, el macizo del Adamello, de más de 3500 m. Aquí se encuentra el glaciar de altiplano, tipo ártico, más grande de los Alpes.

Mucho más cerca, la cresta con los picos Redorta y Scais. Terreno muy abrupto y que requiere escalada seria.

Y allá abajo el lago de Barbellino, el que alimenta la famosa cascada que os he contado.

Y aquí estoy yo en la cima, con algunos años menos…

Y después de subir siempre toca bajar. Me tomé con mucha calma el tramo hasta el collado; en este punto me encontré con una pareja que subía encordada por el camino. Como uno se fuera para abajo, no acabo de ver cómo el otro se las iba a apañar para pararlo, en fin… Una vez en el collado, a comer bien, y ya con más alegría, un rápido descenso hacia el lago de Coca, que con la luz vespertina ofrecía este aspecto.

Una última mirada a la cima conquistada. la verdad es que es bonita.

La luz del atardecer haciendo celajes sobre las montañas.

Y desde ahí, con la montaña desierta y sintiendo en el rostro la brisa que en la montaña precede a la oscuridad, un tranquilo descenso hasta el aparcamiento, con la piernas cansadas pero feliz tras una jornada intensa y hermosa en las montañas italianas.

Una respuesta a “En los Alpes Oróbicos. El Pizzo Coca (3051 m)”

  1. Hola AireFino un gusto, me llamo Diego, hermosa la experiencia, te cuento que voy a estar yendo al Coca en unos días, me gustaría hacerte unas consultas, te dejo mi Instagram https://www.instagram.com/diego.bassanelli/ Gracias

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