Ya he hablado en los posts del Pizzo Tresero y Monte Vioz del circo de montañas que rodean el magnífico Glaciar del Forni, entre Lombardía y Südtirol. Esta zona ofrece rutas de todos los niveles de dificultad, desde el alpinismo clásico al esquí de montaña. En esta breve reseña me centraré en una de las vías de mediana dificultad más populares, la Pared Norte de la Punta Cadini. La realicé a mediados Junio de 2012 en el seno de un curso de Alpinismo Avanzado del Club Alpino Italiano.

Llegamos el jueves al aparcamiento del Forni (2178 m), al final de una carretera de 6 km que parte de Santa Caterina Valfurva, localidad de esquí cercana a Bormio. De aquí es originaria la saga de los Compagnoni, que ha dado al mundo campeones de esquí, guías de montaña, así como el primer ser humano en alcanzar la cumbre del K2, Achille Compagnoni, miembro de la expedición italiana de 1954 . En 2012 la carretera era de acceso libre, pero últimamente parece haberse instituido un peaje.
Después de preparar las mochilas y todo el material que necesitaríamos, nos dirigimos, por sendero perfectamente señalizado, hacia el Refugio Branca, a 2493 m de altura y a unos tres kilómetros del aparcamiento. Es un cómodo campo base para diversas excursiones por la zona, permaneciendo abierto de marzo a septiembre. Nosotros nos alojaremos aquí durante cuatro días. Los tres primeros los dedicamos a sesiones teóricas y prácticas de progresión y seguridad. Anclajes, piolet-traction, rescate en avalanchas… Hay que decir que el nivel técnico de los instructores del CAI es altísimo, y que lo hacen por amor al arte (no son guías). La culminación de este curso práctico en terreno glaciar serviría para poner en práctica los conocimientos adquiridos en la ascensión a la Punta Cadini por su Pared Norte.

Esta ruta tiene un desarrollo notable, 1100 m de desnivel desde el refugio y 1400 m desde el aparcamiento, y durante la primavera es muy ambicionada por esquiadores de alto nivel, a quienes permite un descenso adrenalínico, previo porteo de los esquíes durante la subida. En Junio las condiciones ya son adecuadas para subir (y sobre todo, bajar…) a pie. Así que salimos muy temprano, antes del amanecer, para recorrer los primeros metros, fáciles, por terreno rocoso semicubierto por la nieve, siguiendo el «sendero glaciológico». La inclinación no es fuerte, y sigue siendo llevadera cuando entramos en el glaciar. Nos ponemos los crampones y encordamos en parejas, instructor-alumno, progresando por terreno poco agrietado hasta alcanzar la cota 3000, cuando ya se nos echa encima la pendiente que tenemos que remontar. La pared en sí tiene un desarrollo de un poco menos de 500 m, e impresiona por su verticalidad. Dos de los alumnos deciden retirarse aquí a la vista de lo que hay… Hay una amplia banda de hielo vivo que deberemos evitar, pasando a su izquierda y a la derecha de un espolón rocoso. Más arriba no se aprecian obstáculos reseñables.

Así que allá vamos. Progreso cómodamente de segundo, los crampones muerden bien y los dos piolets me dan un apoyo seguro. Eso sí, la pendiente es muy dura y hay que estar atento a no desfondarse, perder concentración y dar un paso en falso. Agradezco que el tiempo esté nuboso y el Sol no pegue de lleno, se suda menos y la calidad de la nieve se mantiene buena. Avanzamos en ensemble, abriendo huella, la mayor parte del tiempo, si bien llegados al tramo final, donde se alcanzan los 50º, instalamos algunas reuniones. Un resbalón aquí podría tener consecuencias muy graves. Pero no hay que lamentar ningún susto, el azul del cielo que empieza a sustituir al blanco de la montaña y la pendiente que finalmente se suaviza anuncian el final de la vía. Son las 9 de la mañana y hemos tardado poco más de tres horas. Nuestra cordada es la primera, nos abrazamos y gozamos del paisaje. La cumbre está muy pocos metros por encima de nosotros, y las otras montañas de la cresta de las Trece Cimas aparecen a derecha e izquierda, parcialmente tapadas por las nubes. El collado Cadini, que separa la Punta Cadini de la Rocca Santa Caterina, y por donde pasa la vía norrmal, se sitúa por debajo de nosotros.



Empiezan a aparecer nuestros compañeros, que van llegando hacia nuestra posición. Los fotografiamos, desde aquí arriba la perspectiva permite hacerse una idea muy acertada de la pendiente que hemos superado.


Media hora más tarde, ya han llegado todas las cordadas. Las dificultades técnicas terminan aquí, no nos queda sino poner en orden el material y proseguir hasta la vecina cumbre, cuyas inmediaciones están cubiertas de restos de alambradas de la Gran Guerra.


Son las diez de la mañana y no queda más que descender. En vez de regresar sobre nuestros pasos para ir a buscar el Collado Cadini y la vía normal, descendemos por la fácil cresta Oeste hasta el Colle degli Orsi (3314 m), desde donde una sencilla bajada nos lleva de vuelta a nuestra ruta de ida.

Una vez allí, no queda más que volver sobre nuestros pasos. Al final el Sol vuelve a salir para dejarnos con un hermoso recuerdo de nuestra montaña. Llegamos al refugio a tiempo de comer algo antes de recoger los bártulos y regresar a Milán a una hora razonable.

Datos técnicos:
Longitud i/v (desde Ref. Branca): unos 10 km.
Desnivel (desde Ref. Branca): 1100 m, de los cuales unos 450 m de vía.
Grado: AD-, pendientes hasta 50º.
Material: además del básico de alpinismo, casco, un segundo piolet, tornillos de hielo, mosquetones, algunos cordinos y cintas.




Replica a Pizzo Scalino (3323 m), balcón sobre el Bernina. – Aire Fino Cancelar la respuesta